dilluns, 27 de maig de 2013

Setmana Mundial del Part Respectat 2013

CUANDO UN BEBÉ NACE EN UN ENTORNO RESPETUOSO


Los niños saben que es bueno que un bebé sonría. Mi hija está convencida que cada vez que sonríe un bebé por primera vez, nace un hada.


Tras el nacimiento, un bebé sano muestra signos de confort y bienestar a través de su mirada, del color de su piel, del tono muscular y postura, de su expresión facial y de sus primeros sonidos.

Un bebé que nace en una atmósfera respetuosa, mostrará una rápida adaptación al medio extrauterino, siendo capaz de autorregularse si encuentra el confort necesario tras el parto. El contacto con su madre en una postura recogida es el mejor hábitat para su transición al medio terrestre.
Allí recibe todo lo que necesita: contacto, calor, calostro y las primeras interacciones con sus progenitores, la creación del vínculo para toda la vida.

Los profesionales sanitarios hemos llegado a creer que es normal y bueno que los bebés sanos nazcan con signos de estrés. El llanto enérgico y la rigidez de tronco y extremidades se consideran signos de vitalidad cuando en realidad son signos evidentes de estrés. Además, a menudo se valora dicha “vitalidad” en un medio hostil como es una incubadora o una cuna.

A menudo, la práctica clínica muestra unas rutinas que se alejan del respeto que merecen las personas implicadas en un parto. Es posible que estas prácticas sean reactivas a un miedo infundado o pánico social ante una realidad tan vital como es un parto. Con la excusa de reducir riesgos y peligros para la madre y el bebé, hemos creado prejuicios difíciles de borrar de nuestras mentes. No será tarea fácil deconstruir el paradigma de parto intervenido que nuestra sociedad ha construido.

Nuestras experiencias vitales personales marcaran nuestra propia percepción de lo que es en esencia un parto. Por ello, es preciso transmitir a los profesionales sanitarios experiencias de partos no intervenidos en que la vida fluye aunque solo nos limitemos a observar y acompañar a los verdaderos protagonistas del parto: la madre y el bebé.

Creer en el parto respetuoso requiere unas convicciones que solo pueden arraigar cuando los profesionales se forman con experiencias y realidades auténticas de respeto a la vida.
Cuando un bebé nace en un entorno respetuoso, su piel es sonrosada, su expresión facial de confort, sus gestos armoniosos y pausados y desprende un olor agradable que enamora a todos los que le rodean. Hacer una pausa en ese momento y admirar la belleza de la vida permite que se cree y afiance un vínculo que permanecerá para siempre. Es el milagro de la vida.

Si queremos una sociedad mas justa y humanizada deberíamos empezar por observar, dejarnos sorprender y permitir que el milagro de la vida ocurra.

DATOS: Josep Escolà Escribà. Pediatra especialidad en neonatología. Experto en lactáncia materna. Padre de dos niñas.

*** Text escrit per a Crianza Natural (www.CrianzaNatural.com) en el marc de la cel·lebració de la Setmana Internacional del Part Respectat 2013


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